Los programas de empleo mejoran la salud de los participantes, según una investigación de la URJC

Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) analizan los resultados del programa Renta Mínima de la Comunidad de Madrid y entre las distintas conclusiones se extrae que la participación en dichos programas reduce los problemas generales de salud en un 6%, así como hábitos negativos, como el alcoholismo, la adicción a las drogas o la ludopatía.

El estudio demuestra que los efectos de los programas de inserción laboral para hogares de menor renta no sólo se ciñen a la cobertura básica de sus necesidades económicas sino que incluyen también mejoras en otras dimensiones del bienestar. El trabajo realizado por Luis Ayala Cañón, catedrático de Economía de la Universidad Rey Juan Carlos junto con Magdalena Rodríguez Coma, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales evalúa los resultados de programa de renta mínima de la Comunidad de Madrid desde una óptica poco conocida para concluir que la participación en ellos, puede mejorar el estado de salud, generar cambios en las rentas delos hogares más pobres y modificar los estilos de vida.

Para llegar a estas conclusiones utilizaron técnicas de emparejamiento (matching) con múltiples tratamientos, aplicadas a una combinación de registros administrativos (40.000 hogares) y una encuesta realizada a exparticipantes en este programa (2300 hogares). De la evaluación realizada se desprende que la participación en dichos programas reduce los problemas generales de salud en un 6%. Igualmente, los investigadores han encontrado que la prevalencia de hábitos sanitarios muy negativos para el estado de salud, como el alcoholismo, adicción a drogas o ludopatía, se redujo entre los participantes en estas actividades. “El énfasis de otros estudios en los indicadores de empleo y salarios dejan de lado el análisis de otras dimensiones relevantes para el bienestar, como los cambios en la pobreza, el bienestar material o incluso los efectos indirectos de los programas, como la reducción o no de problemáticas sociales o los cambios en el estado de salud”, señala el investigador principal. En la mayoría de los países de la OCDE se han registrado importantes reformas en los programas de garantía de ingresos para favorecer una mayor participación laboral de los beneficiarios y, la diversidad de medidas permite contar con una variedad de experiencias e instrumentos, que han impulsado diferentes líneas de evaluación. Sin embargo, estos investigadores reconocen algunos límites importantes en su estudio y apuntan que existen también otros canales indirectos, como la mejor utilización de servicios sanitarios o el posible cambio de hábitos de salud derivados de una mayor formación. Igualmente, aseguran que, cabe esperar mayores niveles de autoestima si esta nueva capacitación permite acceder al empleo, ya que existe evidencia empírica de que las situaciones de desempleo elevan la probabilidad de sufrir depresión, estrés y falta de motivación, por lo que los investigadores reconocen la necesidad de seguir trabajando en esta área.

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